De la «tiranía» a la «psicopatía corporativa»

Me hago eco hoy de un término que define un tipo de relaciones laborales protagonizadas por la tiranía del que jerárquicamente ostenta el poder que le otorga el cargo de jefe: la psicopatía corporativa.

Pero, vamos por partes …

¿Qué es un psicópata?

Son muchos los estudios que a lo largo del tiempo han definido la personalidad psicopática. Igualmente son muchos los estudios que han buscado una explicación a este tipo de trastorno de la personalidad buceando en cuestiones de tipo social, psicológico, psiquiátrico, biológico y/o genético. Sin embargo, aun no se han encontrado respuestas concluyentes que vayan más allá de los rasgos que caracterizan el perfil del psicópata, alteraciones en el sistema límbico o de datos estadísticos que agrupan a este perfil de personas en torno a variables psicodemográficas como las ambientales.

Se sabe que son personas que padecen una disfunción afectiva que las convierte en manipuladoras, controladoras, narcisistas, carentes de empatía, sin remordimientos ni sentimientos de culpa derivados de su comportamiento hacia los demás y con gran capacidad de adaptación para ser socialmente aceptados.

El psicópata en la empresa

El psicópata normalmente buscará un trabajo donde pueda ejercer su autoridad, siendo para ellos fundamental el poder de decisión y el liderazgo, entre otras razones, porque son incapaces de asumir órdenes de otros.  

El jefe psicópata no mata en el sentido literal de la palabra, disfruta del dominio que tiene sobre sus empleados y no duda en violar las normas sociales y éticas. Necesita tener el control y se alimenta de los logros de otros que consigue hacer propios a través de la manipulación. Disfruta humillando a su equipo, en un intento por aumentar la seguridad en sí mismo.

Posee una capacidad de juicio conservada conociendo perfectamente lo que está bien o mal, sin embargo sobrepasar los límites forma parte de su rutina diaria.

Rasgos característicos del psicópata corporativo

  • No tiene antecedentes penales, pero con todo probabilidad ha infringido la ley en algún momento de su vida.
  • Aunque el comportamiento psicópata puede definirse como crónico, es más cruel en la medida en la que es más joven.
  • No pide nunca perdón y culpa a los «otros» de los malos resultados, siendo muy eficaz en la producción de evidencias que salvaguarden su estatus.
  • Su agresividad no se identifica con una herramienta de defensa, sino de ataque.
  • Responde con emociones exageradas cuando entiende que puede obtener algún beneficio, regresando en pocos minutos a la normalidad y retomando actitudes frías.
  • Tu relación con él es efímera, marcada por «idas y venidas» en función de sus intereses.
  • Busca tu apoyo y comprensión a través de la victimización.
  • Su curriculum muestra que ha cambiado de trabajo con relativa frecuencia. No le importa volver a empezar cuando ya no puede ascender en la jerarquía de la empresa.
  • La manipulación implica el ejercicio de un control gradual hasta que finalmente consigue sus objetivos.
  • Cuando se siente amenazado por alguien de su equipo desplegará una estrategia de descrédito que culmine con el despido de su subordinado. Para ello no dudará en aislarte, obligarte a realizar actividades que van en contra de tu ética o están por debajo de tus competencias o criticar tu forma de vestir o comportarte.

¿Es lo mismo un jefe sociópata que un jefe psicópata?

En ambos casos hablamos de trastornos de la personalidad antisocial. Comparten, además, toda una serie de rasgos que podrían hacernos pensar que estamos hablando del mismo perfil de personas.

La diferencia radica en que en el caso de los psicópata se sobreentiende una cierta disposición genética, mientras que en el caso de los sociópatas se habla de los factores ambientales como variables determinantes en el desarrollo del trastorno.

El sociópata, en líneas generales, es mucho más impulsivo que el psicópata, lo que le convierte en una persona más errática. Por otro lado, es importante destacar, que el sociópata si es capaz de establecer lazos afectivos con determinados grupos identificados como afines, generando, de forma muy puntual, sentimientos de culpa.

Aun así, detectar la figura del jefe sociópata es más complicado. Este hecho está relacionado con la incapacidad que tienen para conservar un trabajo estable o permanecer mucho tiempo en el mismo sitio. Normalmente hablamos de perfiles propensos a tener ataques de ira, nerviosos, espontáneos y a vivir fuera de los límites impuestos por la sociedad.

 

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